La organología en la 54ª CITA FOLK

Fue un verdadero placer dar la bienvenida, el pasado viernes día 17 de abril, a esta segunda convocatoria del ciclo “La Cita Folk en el ESPACIO ANDARAJE” dentro de la 54ª CITA FOLK 2026, en la que nos reunimos para reflexionar sobre algo que nos acompaña desde que la humanidad tiene memoria: la música. Pero la música entendida no solo como arte o entretenimiento, sino como un lenguaje profundo, íntimo, capaz de decir lo que a veces las palabras no alcanzan. Hoy vamos a adentrarnos en ese territorio donde los sonidos se convierten en emociones, donde un instrumento es mucho más que un objeto, y donde cada nota puede ser una confesión, un abrazo o un grito del alma.

Para guiarnos en este viaje contamos con un invitado muy especial. No solo es un estudioso apasionado de la música y de su historia, sino también un observador sensible de la condición humana. Quienes lo conocemos sabemos que, para él, un instrumento musical no es simplemente madera, metal o cuerdas: es una extensión del ser, un puente entre lo que sentimos y lo que somos capaces de expresar.

Mi amigo —y hoy nuestro conferenciante— Juan Guerrero Olid, ha dedicado años a explorar cómo los instrumentos han servido, a lo largo de culturas y épocas, como herramientas para comunicar emociones que no caben en el lenguaje cotidiano. Desde el susurro melancólico de un rabel hasta la fuerza visceral de un tambor; desde la delicadeza de una epinette que parece suspender el tiempo hasta la zanfona que, con solo dos manos, puede construir mundos enteros. Él ha estudiado no solo la técnica, sino la intención, la carga emocional, la historia personal y colectiva que cada instrumento es capaz de transmitir.

Lo que más admiro de su trabajo es que no se queda en la teoría. Tiene la habilidad de hacernos sentir que cada instrumento es un narrador, un confidente, un compañero de viaje. Nos recuerda que, detrás de cada sonido, hay una emoción buscando salida; detrás de cada melodía, una historia que quiere ser contada; y detrás de cada intérprete, un ser humano que encuentra en la música un refugio, una forma de sanar o una manera de celebrar la vida.

En un mundo donde a menudo corremos más de lo que sentimos, su mirada nos invita a detenernos, a escuchar de verdad, a comprender que la música no solo se oye: se respira, se comparte, se vive. Y que los instrumentos musicales son, en esencia, **vehículos de emociones**, capaces de unirnos incluso cuando no hablamos el mismo idioma.

Estoy seguro de que la charla que vamos a escuchar nos hará mirar los instrumentos de otra manera: no como objetos, sino como voces. Voces que hablan de nosotros, de nuestras alegrías, de nuestras heridas, de nuestros sueños.

La convocatoria, en resumen, fue un completo éxito, con el público abarrotando el “ESPACIO ANDARAJE”, sede oficial de nuestra asociación, dónde, periódicamente, se suceden convocatorias en las que el conocimiento, el debate y la aproximación a la música, literatura y demás ámbitos de la cultura de tradición oral son los protagonistas. Actos abiertos, participativos, con entrada libre, que se llevan a cabo, así como los grandes conciertos centrales del mes de agosto, gracias a la financiación del Ayuntamiento de Jódar con la colaboración de Fundación Unicaja así como Diputación Provincial de Jaén y Radio Jódar Cadena SER.

Así que, sin más preámbulos, les pido que reciban con un fuerte aplauso a un gran conocedor de la música, un apasionado de la expresión humana y, para mí, un amigo de enorme sensibilidad.

Foto de familia a la finalización del acto.

(1i) Juan Ráez, primer teniente de alcalde.

(2i) Juan Guerrero Olid, conferenciante.

(c) Juan Ruíz Cazorla, alcaldesa.

(2d) Manuela García, concejala de Cultura.

(1d) José Nieto, presidente de Andaraje.