Fue el pasado 20 de febrero, viernes, cuando sonó el disparo de salida para la quincuagésimo cuarta edición de la CITA FOLK, que remarcaba su inicio con una conferencia-recital a cargo del renombrado folklorista José Antonio Alonso Ramos.

Correspondiente al ciclo «La Cita Folk en el Espacio Andaraje», la convocatoria reunió a un nutrido grupo de personas interesadas en el sugerente título de la charla: «La protección en la cultura tradicional y sus símbolos».

Pepe Nieto presenta a José Antonio Alonso y la nueva edición de la CITA FOLK.

Comenzó el acto puntualmente a las 19:30 horas con unas palabras del presidente de ANDARAJE AC, mediante las que dio por inaugurada la LIV Cita Folk, y así fue, en la casa de Andaraje, la casa de todos acompañados por casi medio centenar de amigos interesados en estar presentes a pesar de la «contraprogramación» surgida a última hora. En esta ocasión no hubo representación institucional del Ayuntamiento en el evento, aunque tanto la alcaldesa como la concejala de cultura fueron expresamente invitadas.

Nuestro amigo Pepe Nieto, en su presentación, hizo un breve recorrido por un aspecto fascinante de nuestro patrimonio cultural: los ritos de protección en la tradición española. Durante siglos, las comunidades rurales y urbanas de la península desarrollaron un conjunto de prácticas destinadas a resguardar a las personas, los hogares y los animales frente a aquello que se percibía como amenaza: enfermedades, desgracias, mal de ojo o fuerzas sobrenaturales. Estos ritos, lejos de ser simples supersticiones, formaban parte de una visión del mundo en la que lo visible y lo invisible convivían de manera natural. José Antonio Alonso nos acompañó en un viaje por los ritos de protección que han acompañado a las comunidades españolas durante siglos. Son prácticas que mezclan lo religioso, lo mágico y lo cotidiano, y que revelan cómo nuestros antepasados trataban de defenderse de aquello que no podían controlar: enfermedades, desgracias o fuerzas invisibles.

La protección de la casa era uno de los objetivos prioritarios en estos mecanismos protectores, y los vanos de las casas, ventanas, balcones, cerraduras, los lugares por los que puedenb entrar los seres que dañen la casa o a sus moradores. Por ello, los símbolos protectores en rejas y cerrraduras eran muy comunes, casi constantes en la arquitectura tradicional.

Lo mismo sucedía en los lienzos de pared junto a balconadas:

En conjunto, estos ritos —sus objetos, sus gestos y sus palabras— nos hablan de una cultura profundamente simbólica, donde la protección no era solo una necesidad, sino una forma de relacionarse con el mundo. Las canciones, los romances y las fórmulas que escuchamos en la voz de José Antonio Alonso son testimonio vivo de esa sensibilidad. Aunque muchas de estas prácticas hayan perdido su función original, siguen formando parte de nuestra memoria colectiva y nos recuerdan cómo nuestros antepasados buscaban seguridad, consuelo y sentido.

Los llamadores son también piezas en las que se representan, frecuentemente, elementos protectores. En nuestra tierra aparecen frecuentemente llamadores faliformes, algunos de los cuales lucen en el centro una concha venera, símbolo del sexo femenino, con lo que estaríamos hablando de una representación obscena y, por tanto, protectora frente al mal de ojo, aunque también pueden interpretarse como una expresión facilitadora de la fecundidad para la familia. (J.A. Alonso Ramos. Catálogo para la exposición «Líbranos de todo mal». Guadalajara 2022).

«Al igual que sucede en otras parcelas del folklore, existe un antiguo poso de mundo y cultura clásicos que se deja entrever en muchos ritos y símbolos de nuestra cultura popular y que, a veces, salen a la superficie, fruto de esas corrientes más o menos continuas del inconsciente colectivo.«

Si hablamos de sonidos protectores no debemos olvidar el papel fundamental de ciertos cantos tradicionales, que abarcan desde algunos romances a retahilas, de cantos rituales de tipo acumulativo a viejas adivinanzas y rezos con valor de conjuro. Algunos de estos cantos tuvieron cabida esa tarde en nuestra sede:

… y no faltó el tono irónico, casi humorístico en alguna de las canciones protectoras con las que nos ilustró José Antonio Alonso:

El público siguió con todo el interés la ágil exposición de los diferentes rituales protectores y los muchos ejemplos de elementos materiales que, finalmente concretan la intencionalidad protectora sobre personas, casas, animales, cultivos, rebaños, etc. todo lo que comprendía el mundo cotidiano de las comunidades rurales de antaño.

Quedamos emplazados para la próxima convocatoria de «La Cita Folk en el Espacio Andaraje» que será ya a mediados del mes de abril y de la que os tendremos puntualmente informados. Os adelantamos que estará a cargo de Juan Guerrero Olid, quien nos sorprenderá con multitud de instrumentos, canciones y sentimientos.