Parafraseando el título original bien puede quedar de esta forma el encabezamiento  de la composición que, una tarde invernal de febrero, nuestro amigo Antonio Moriana escribió recordando otros paisajes, otros tiempos y otras maneras de conducirse.

No he querido guardar esta reflexión solo para mí porque, de tan íntima, tenía vocación bullanguera y transeúnte. Allá va:

EL JUEZ BALTASAR GARZÓN

Esta tarde de jueves Van Morrison (Into te mystic)

y unos sorbos de coñac

amortiguan mi pena por lo que le han hecho

a Garzón. Son testigos de este momento las lagrimillas

que últimamente se llegan a mis ojos sin que nadie

las llame…

y Hortensia, que está siempre conmigo,

en lo bueno y en lo malo.

Esta tarde estamos en Trípoli y dentro

de un rato, a lo lejos,

se oirá el tablequeteo de la metralleta

de algún ¨rebelde¨ y si tenemos suerte

no se irá la luz.

Estaremos eternamente condenados a que ¨los

otros¨ ganen siempre.

Mañana será otro día y tal vez

salga el sol.

Sigue sonando, ahora el saxo, y Van Morrison.

Nos queda, por ahora, la música y los libros.

Es una tarde de jueves.  

 

Trípoli, 19.40 h. 9.febrero.2012