TEXTO DE LA LAUDATIO PRONUNCIADA POR D. JUAN DE DIOS VICO EN EL ACTO DE NOMBRAMIENTO COMO SOCIO DE HONOR DE ANDARAJE A D. MIGUEL ÁNGEL BAGO LORITE.

Estimados asociados y asociadas, amigas y amigos:
No hace demasíado tiempo no reuníamos en este mismo lugar, en este hermoso recinto castrense hoy reconvertido en espacio de paz y de cultura, para nombrar Socios de Honor de Andaraje a Ismael y a Joaquin Díaz. Y hoy vamos a hacer lo mismo con alguien que, sin duda, es aún más próximo a nosotros, Miguel Angel Bago Lorite, librero, impresor, amigo, referente cultural entrañable de esta acogedora ciudad.
Hace algunas décadas, no demasíadas todavía, allá por el mes de Octubre de 1971 conocí a Miguel Angel.

Yo era un joven profesor, casi de la misma edad de algunos de mis alumnos, que empezaba su vida profesional en lo que entonces era la Sección Delegada de Enseñanza Media de Jodar.

Agunos de aquellos rostros infantiles que a diario veía en mis clases, ahora un poco más «hechos», vuelvo a ver hoy aquí. Y eso es ya, de por sí, un hondo motivo de alegría.

Enseguida visité la librería, que era imprenta también de Jodar.
Digo la librería «la», porque sólo había una, la de José Bago y su hijo Miguel Angel.

Durante los tres años que viví entres vosotros, con muchas satisfacciones y, por qué no decirlo, con algún problemilla, tuve la suerte de establecer amistad con Miguel Angel, el librero del pueblo, el único librero del pueblo. Eran años complicados, duros. Pero eran también años llenos de ilusión y de esperanza porque creíamos que se podía conseguir una sociedad mejor, aunque entonces aún estaban anclados, como dijo el poeta Ruiz Amezcua, en una realidad terrible.
La libertad era un palabra que venía en el diccionario de la Real Academía, pero no en el pulso diarío de nuestra vida. Y la cultura dificilmente se abría paso entre la superchería y lo eslóganes oficiales, de obligado cumplimiento.

El Instituto era un espacio de formación y aprendizaje en el que la libertad de expresión, aunque encontraba serías dificultades, empezaba ya a forjarse, gracias, entre otras cosas, al talante abierto y liberal del entonces Jefe de Estudios, D. Lucas Alados.

Miguel Angel no era frofesor del Centro, es verdad. O sí lo era, o era al menos alguíen que sin dar clases allí, formaba parte, de alguna manera, de esa comunidad escolar. Porque Miguel Angel nos proporcionaba los materiales imprescindibles para la enseñanza, porque Miguel Angel nos proporcionaba los libros. Pero también porque era una de las pocas personas cultas, una de las pocas personas con las que siempre se podía hablar, sin cortapisas, sin miedo, de lo divino y de lo humano, sobre todo de lo muy humano.
Durante el franquismo las librerías, o al menos ciertas librerías, se convirtieron en lugares donde se creaba un clima cálido, acogedor, libre.
Yo creo que la libertad de expresión no es un invento de la democracía en España, siéndolo. La librería de Miguel Angel y otras librerías españolas eran a veces, los únicos lugares donde había libertad de expresión, la más necesaria, quizás, de todas las libertades individuales.
Las personas que en aquellos años ya nos preocupábamos por esos derechos, tenemos una deuda de gratitud, una deuda no pagada con nuestro amigo Miguel Angel.
Encargar un libro de Miguel Hernández podía ser motivo de sospecha, Había que hacerlo en el lugar adecuado, con el librero adecuado, no en cualquier tienda donde vendieran libros.
Una librería era ciertamente un lugar donde se vendían libros. Pero era también un lugar donde uno podía hablar tranquilamente con el librero, preguntarle por libros y autores y conseguir hasta su bendición o desaprobación sobre el título escogido. Y todo ello con naturalidad y sin sobresaltos.
En algunas librerías españolas se forjaron grupos políticos y culturales, y la profesión de librero era fuertemente motivo de orgullo del titular y de admiración para muchas personas que buscaban algo distinto a la cultura oficial, trasnochada y de mala calidad, que el Régimen imponía.
Cuando llegaba el libro ecargado, cuando Miguel Angel te lo daba con una sonrisa de gratitud y complicidad, uno se sentía por unos momentos inmensamente feliz.
Por todo ello, este homenaje a Miguel Angel Bago promovido por el colectivo Andaraje debe ser también el homenaje del pueblo de Jódar por su contribución callada pero intensa, humilde pero generosa y abnegada, a la conquista de la libertad y de una mejor formación de nuestros conciudadanos.

Andaraje ha sido y es el colectivo cultural más importante de la reciente historia de Jódar. Andaraje no ha sido sólo un colectivo musical que ha investigado la música tradicional española. Ha sido, sobre todo, el ejemplo de cómo en aquella sociedad áspera y difícil de los 70, y después, es posible, con fuerza e ilusión, con trabajo, talento y valentía, llevar a cabo un proyecto cultural que salve del color sepía del olvido algunas de nuestras raíces, en la que todavía no reconocemos.
Y también en esto, nuestro amigo Miguel Angel, sin formar parte de modo oficial y formal ( hasta hoy, claro ) de esta empresa, ha sido siempre el amigo próximo y su librería el lugar acogedor, al que tantas veces los jóvenes de Andaraje acudían.
Señores, esto es una laudatio. Nuestro presidente me pidió que la díjera hoy, aquí en honor de Miguel Angel. Mi agradecimiento más profundo, Porque como Miguel Angel, sin formar parte oficialmente del colectivo hasta hace poco tiempo siempre me sentí cerca y mantuve la amistad con muchos de sus componentes. Son pardojas: uno de lo últimos asocidados pronuncía unas palabras de Salutación al más reciente de ellos, Una paradoja y un placer.

Miguel Angel Bago, galduriense inteligente, bueno, cordial,en cuya personalidad se trenzan hilos de generosidad y elegancía espritual, hombre de amor y de humor, recibe estas palabras sinceras, en nombre de todo el colectivo como testimonio de renovada gratitud, homenaje y cariño. Gracias.

Juan de Dios Vico Robles.