

Fue el 14 de noviembre de 2025 cuando falleció Luis Martín Díez («Luis Mester» para todos), uno de los fundadores del mítico grupo Nuevo Mester de Juglaría allá por el año 1969, eminente folklorista, virtuoso de los instrumentos de púa, físico de formación pero, sobre todo, un hombre bueno, muy amigo de Andaraje. Entonces lo despedimos en la intimidad junto a Araceli, su mujer, sus hijas y sus compañeros de casi sesenta años de aventuras, el Mester.
A mediados de marzo de este año nos llamaban Fernando y Cristina Ortiz para ofrecernos participar en el concierto homenaje en memoria de Luis, que se estaba organizando como acto inaugural de FOLK SEGOVIA, el festival creado por él, el cual dirigió durante treinta años. La respuesta era clara: allí estaríamos los primeros, aunque finalmente fuimos los segundos en el escenario.
…Y hasta Segovia que nos fuimos una nutrida representación de Andaraje, unos cuantos para cantar y todos para rendir homenaje a nuestro amigo Luis Martín Díaz, más conocido como Luis Mester en el mundo de la música de raíz.
Llegar a la ciudad del acueducto, tomar posesión del hotel y ya, rápidamente, a comer al famoso Narizotas, que había que hacer las pruebas de sonido en lo más fresquito del día, las cinco de la tarde.

Tras una rapidísima prueba de sonido, los técnicos, los del Mester, que ya nos habían sonorizado en algunas ocasiones anteriores, vino el momento de saludar a los muchos amigos que nos dimos cita en el concierto de homenaje. No podía faltar, imprescindible, el maestro y amigo Ismael, que a sus noventa años, bien cumplidos, se muestra incansable.

Al comienzo del concierto aún brillaba el sol, como atestiguan María Isabel Arroquia y Manolo Soriano.

Para iniciar el acto de homenaje, la directora de Folk Segovia, Cristina Ortiz, se dirigió al público para dar las gracias a patrocinadores, grupos y solistas presentes, instituciones y público, por hacer, entre todos, que el homenaje al folklorista Luis Martín Díez fuese un rotundo éxito, como atestiguó la gran afluencia de público al acto, que obligó a incrementar el aforo en dos sucesivas ampliaciones, exprimiendo al máximo el espacio del Jardín de Los Zuloaga.

Dio comienzo el concierto, que tuvo como presentadores a una pareja de auténtico lujo: los periodistas José Ramón Pardo y Pedro Piqueras, quienes fueron glosando a los sucesivos intérpretes al presentarlos al público.


Mira tú que detrás de estas personas hay conciertos… pero es inevitable, instantes antes de saltar el escenario cambian las caras y es cuando cada cual trata de repasar mentalmente toda la coreografía que está por llegar y que ya es inevitable, jajajajjj. Hay quien lo que desea en ese momento es salir corriendo…

Afortunadamente, es un instante. Rápidamente nos presenta Pedro Piqueras, los aplausos de público y compañeros dan la clave para salir decididos a escena con una sonrisa.

Llegó el momento de darlo todo, y recordar a nuestro amigo Luis, mientras el fotógrafo oficial del evento, Enrique del Barrio, dejaba constancia gráfica de su desarrollo







Al final del concierto, tras la intervención de Nuevo Mester de Juglaría, todos los que intervenimos en el concierto subimos, nuevamente, al escenario para, entre todos, cantar dos auténticos clásicos en tierras, no solo segovianas sino en toda Castilla, como fueron «Jota del Mester» y la «Chica Segoviana», a lo que, en pie, se sumó todo el público cantando y bailando.
Como le hubiese gustado a Luis Martín, su homenaje acabó convertido en una auténtica fiesta. A las pruebas me remito.
Tras el concierto, un tiempo para la tranquilidad, disfrute con los amigos e, increíble, el fresquito de la noche segoviana. No podía faltar el Acueducto al fondo.


Comenzamos con una fotografía de Ismael, a quien encontramos en puestos de honor, y terminamos con otro personaje fundamental entre los patriarcas del estudio de la cultura de tradición oral en España en los últimos sesenta años.
Fernando Gomarín nos vio en un restaurante la última noche y tuvo la deferencia de acercarse a felicitarnos vehementemente por nuestra actuación la noche anterior. Increíble pero cierto, quería saludarnos y hacerse una fotografía con nosotros, a lo que, «más anchos que largos», nos dispusimos. Muy honrados.


¡Hasta la siguiente!

Gracias, Pepe por almacenar estos recuerdod en forma de estupenda crónica.
Jesús.